Crasas, no todo son cactus

Fáciles de cultivar una vez se le ha cogido el tino, las crasas o suculentas, dentro de las que se engloban los cactus, pueden llegar a ser plantas de extraordinaria belleza, con cientos de formas a cual más sorprendente y también bellas flores.

mantenimiento de plantas crasas

El lithops o planta piedra es sin duda una de las plantas crasas más sorprendentes, precisamente por su aspecto, semejante a una piedra

Las crasas, también conocidas en los entornos botánicos como plantas suculentas, son radicalmente diferentes al resto de especies vegales, por su total adaptación a la sequía. Lo consiguen acumulando agua en sus hojas, tallos o raíces, agua que utilizan para resistir en los periodos más secos.

Muchas de ellas también se catacterizan por su metabolismo CAM -metabolismo ácido de las crasuláceas- que podría resumirse a grandes rasgos en que son capaces de acumular CO2 durante la noche y utilizarlo durante el día, a la luz del sol, para realizar la fotosíntesis. De esta forma pueden cerrar sus estomas -los orificios por los que intercambian oxígeno y CO2 con el medio ambiente- en las horas de más calor ahorrando con ello una considerable cantidad de agua.

No todos los cactus son crasas

A menudo tendemos a pensar que cualquier planta que reúne este tipo de características es un cactus, pero no es verdad. Los cactus no son más que una de las familias pertenecientes a las crasas, entre las que también podemos encontrar los áloes, los ágaves o las crásulas.

Como curiosidad, cabe decir que si bien las plantas crasas se pueden encontrar por todo el mundo, la familia de los cactus es en su totalidad originaria de América, siendo México el país que nos brinda mayor variedad y riqueza de cactus en todo el mundo. Aunque sin duda, una de las crasas que más suelen sorprender son las de la familia de las Aizoáceas, como el lithops que vemos en la imagen superior, también conocida como piedra viva o planta piedra.

Cultivo de las crasas

Por lo general la mayoría de crasas son fáciles de cultivar. Al contrario que el resto de las plantas, para ellas el gran problema suele ser el exceso de agua, que hace que sus raíces se pudran. Por esta razón necesitan un sustrato aireado y poroso, que sea capaz de dejar escapar la humedad. A ello ayudará también un recipiente con un buen drenaje, mejor de barro que de plástico.

La segunda condición que requieren este tipo de plantas para crecer sanas y hermosas es la luz. En función de la especie concreta, pueden aguantar mejor o peor la luz directa del sol, pero de lo que no cabe duda es de que necesitan un espacio muy bien iluminado. La única pega es que muchas de ellas no aguantan las heladas severas, por lo que si queremos tener nuestra propia colección de crasas en la sierra de Madrid, tendremos que preparar un lugar fresco y luminoso dentro de casa para que puedan pasar el invierno.

Artículo: Ana Hernández

 

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